VeNía DeL MaR

Venía del bar
como cada jueves de mus
en mitad de una noche fría y blanca
las manos en los bolsillos
y la cabeza aún en el vaso
y en el ruido de un lejano motor.

Una iglesia desdibujada corrió hacia mí hasta alcanzarme
sin puerta que cruzar
sin campana que tañir
sin bancos donde orar
ni imagen que rezar
vacía de todo
tan hueca
que su eco de lamentos y gritos negros
la hizo huir dejándome atrás
solo y mojado con mis miedos
y a lo lejos la luz amarilla me llamó
y fui sin mirar atrás
y atravesé el umbral
y llegué a casa
para siempre.